Trasmitir el sentir que tenemos de la materia a los alumnos de manera autónoma y reflexiva y no impuesta o irreflexivamente, permitirá llegar al resultado que deseamos.
Me hace recordar la motivación que tengo al inicio de clases “Los jóvenes me inyectan juventud, alegría y nuevos conocimientos”.
El párrafo me ha llevado a reflexionar acerca de los alumnos que están en las asignaturas de la capacitación que no la pidieron llevar, así que hay que buscar ese proceso que les cree la inquietud de seguir adelante.
Es motívate cuando los alumnos dicen que la clase no se les hace pesada, pero siempre terminan comparando con asignaturas similares, por lo que es necesario establecer las diferencias entre las asignaturas (Aclarando que no deben compararnos entre profesores).
El maestro se debe actualizar constantemente, para que esto le permita reflexionar sobre su práctica docente, desde el punto de vista de otros autores.
El tiempo que el profesor dedica a un estudiante después de clases le permite ver el grado de interés y de disponibilidad que ha despertado en el alumno, para adquirir el conocimiento de su materia.
El maestro debe estar consciente que en clase se lleva a cabo una interacción de diálogo alumno-profesor-alumno, con la finalidad que el alumno comprenda, participe y se comprometa con su educación y entorno social.
El trabajo docente permite llevar al estudiante hacia el conocimiento reflexivo, a través del trabajo grupal.
El docente pasa de ser un guiador a tomar el papel de observador.
Los alumnos perciben los temores o dudas del profesor, el estar seguros y consientes de nuestros conocimientos, permitirá que ellos tengan confianza en el maestro, que les permitirá definir los compromisos que cada uno tiene.
El ser maestro nos permite influir en la historia, através de la formación que les damos a los estudiantes, ya sea en el ámbito social, cultural, científico, tecnológico o industrial.
El maestro debe reflexionar sobre su compromiso que tiene consigo mismo a través de una renovación pedagógica y con el estudiante, ya que este es la parte medular de su identificación con la profesión.
El proceso para ser un buen maestro no es fácil, no es una receta de cocina donde se especifique los lineamientos a seguir. Ya que se deben tomar en cuenta la relación que se lleva a cabo con los alumnos, que son personas consientes, susceptibles y capaces de comprometerse con su educación. Pero es importante que el maestro esté seguro del trabajo que realiza para despertar el interés en el alumno.
El maestro debe estar consciente que al guiar a los alumnos a la adquisición de conocimientos através de la reflexión, tendrá que tener noción de las técnicas grupales necesarias que puede aplicar para lograrlo.
A través de una relación de diálogo respetuoso que permita al maestro trasmitir aprendizajes de manera significativa en el alumno, para que sea capaz de desenvolverse en cualquier ámbito.
La profesión no tiene un buen nivel dentro de la sociedad, pero esto no debe ser un inconveniente para realizar nuestro trabajo con libertad que nos permita entretenernos dando clases y mejorar los conocimientos que tenemos adyacentes a la de los alumnos.
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